Hablar hoy de tecnologías emergentes en Euskadi ya no significa mirar tendencias lejanas o ejercicios de prospectiva sin aplicación. En dos frentes especialmente estratégicos -inteligencia artificial y computación cuántica- el territorio está construyendo capacidades, infraestructuras y ecosistema. La pregunta, por tanto, ya no es si estas tecnologías llegarán, sino cómo se convertirán en ventaja competitiva, talento y capacidad de decisión para empresas, centros tecnológicos e instituciones.
Ese matiz importa. Porque tanto la IA como la computación cuántica suelen presentarse en clave de promesa. Y, sin embargo, en Euskadi la conversación empieza a ser más concreta: adopción industrial, formación de talento, colaboración público-privada, nuevas infraestructuras científicas y capacidad para conectar investigación con aplicación. Ahí es donde estas tecnologías dejan de ser “hype” y empiezan a contar de verdad.
La IA ya no es una capa experimental
La inteligencia artificial ha dejado atrás la fase en la que muchas organizaciones la observaban como algo interesante pero todavía periférico. En Euskadi, organizaciones como BAIC, o GAIA están impulsando la IA en el territorio, a través de iniciativas como BidaIA, en el caso de BAIC, y GAIA, a través de su Oficina Acelera Pyme, orientan su trabajo a acelerar la adopción, fortalecer el ecosistema y posicionar las capacidades vascas a nivel internacional.
En relación con la iniciativa BidaIA el Gobierno Vasco, en colaboración con IndesIA y BAIC, ha activado programas específicos para acercar la IA a las pymes. SPRI informó en febrero de 2026 de que más de un centenar de empresas se habían inscrito en talleres intensivos para identificar oportunidades de uso y habilitadores de adopción. Un mes después, la misma fuente señalaba que más de 80 empresas habían mostrado interés inicial y que cerca de una treintena completaron el itinerario formativo, accediendo después a una plataforma para probar soluciones de IA sin necesidad de grandes inversiones ni conocimientos técnicos avanzados.
Esa lógica se está traduciendo en señales bastante concretas. BAIC comunicó en 2024 que el primer diagnóstico de IA en Euskadi situaba la adopción de esta tecnología en el 12,2% de las empresas vascas. Más recientemente, en marzo de 2026, el centro anunció que había alcanzado las 100 entidades socias, reforzando su papel como nodo del ecosistema.
Por su parte, GAIA a lo largo del año 2025 ha realizado más de 10 jornadas de formación y sensibilización en IA y ha desplegado más de 18 proyectos piloto en el que han participado un total de 12 empresas del ecosistema de GAIA y 18 empresas industriales de todo el territorio vasco.
Según lo expuesto hasta ahora, la conclusión es clara: la IA en Euskadi ya no se mueve solo en el plano del discurso institucional o de los laboratorios punteros. Está entrando en la agenda competitiva de la pyme, que es precisamente donde se juega buena parte del impacto real.
Además, la IA está cada día más presente en los nuevos desarrollos y servicios que las empresas del sector ofrecen a sus clientes, todo proceso de automatización, de diagnóstico, de simulación, de prospección, etc. agrega inteligencia artificial en la respuesta al mercado, lo que supone un factor de competitividad estratégico.
La cuántica ya tiene infraestructura real en Euskadi
Si la IA está en fase de expansión, cada vez más visible, la tecnologia cuántica representa una actividad emergente: incipiente en experimentación, pero con una enorme capacidad de arrastre en investigación, talento y posicionamiento internacional.
Aquí Euskadi ha dado un paso difícil de ignorar. En octubre de 2025, el Gobierno Vasco e IBM inauguraron en Donostia el primer IBM Quantum System Two operativo en Europa y el sexto del mundo, dentro del Centro de Computación Cuántica IBM-Euskadi. Según Irekia, esta instalación se enmarca en la iniciativa BasQ – Basque Quantum, impulsada para consolidar a Euskadi como polo internacional en tecnologías cuánticas.
La importancia de este movimiento no está solo en el titular. También está en lo que habilita. IBM explicó que el sistema instalado en el centro vasco ofrece acceso a una de sus arquitecturas cuánticas más avanzadas, mientras que el Gobierno Vasco ha vinculado esta infraestructura a colaboraciones científicas globales, desarrollo de talento y aprovechamiento en áreas estratégicas para el país.
Además, la estrategia BasQ no parte de cero. Ya en 2023, Irekia describía BasQ como una estrategia orientada a posicionar Euskadi como ecosistema líder del sur de Europa en investigación, talento e innovación cuántica, con una apuesta explícita por avanzar tanto en descubrimiento científico como en aplicación práctica y explotación en sectores empresariales.
Por otro lado, existen otras iniciativas como BIQAIN.- Bizkaia Quantum Advanced Industries, a través de la cual el territorio de Bizkaia apuesta por el conocimiento y aplicación de las tecnologías cuánticas como palanca de desarrollo social y competitividad de las empresas y del Territorio, Gipuzkoa Quantum Hub que es la estrategia para, en colaboración con el Gobierno Vasco, dentro de la estrategia BASQ, tejido investigador y tejido empresarial, fortalecer las capacidades existentes y posicionarnos como un referente avanzado en todo lo relacionado con las tecnologías cuánticas.
Además, existen proyectos impulsados por clústeres, como es el caso del proyecto APP-TC, liderado por GAIA y cofinanciado por RED.es, que consiste en desarrollar 36 casos de uso con tecnologías cuánticas en sectores estratégicos como la industria, energía, defensa, finanzas entre otros.
En otras palabras: la cuántica en Euskadi no es solo una narrativa aspiracional. Tiene ya infraestructuras singulares, unas alianzas internacionales de alto nivel, un tejido empresarial incipiente que se empieza a posicionar en el ámbito nacional e internacional, y estrategias pública-privadas relevantes.
Lo importante no es elegir entre IA o cuántica
A menudo se presentan estas dos tecnologías como si compitieran por el foco. Pero la conversación más interesante no es cuál “ganará”, sino cómo se complementan dentro de una misma lógica de competitividad.
La IA está mucho más cerca de la adopción transversal: automatiza, predice, clasifica, optimiza y ayuda a tomar decisiones hoy. La cuántica, en cambio, apunta a problemas de enorme complejidad en simulación, materiales, optimización o ciencia computacional avanzada. Una actúa como acelerador inmediato de productividad y capacidad analítica; la otra como infraestructura estratégica para la siguiente frontera tecnológica.
Para decisores, esto implica una lectura práctica: la IA ya forma parte de la agenda presente. La cuántica empieza a formar parte de la agenda de posicionamiento futuro. Para perfiles técnicos, la lectura es complementaria: la IA exige integración, datos, gobernanza y despliegue. La cuántica exige capacidades científicas, nuevas competencias y conexión con ecosistemas de alto nivel.
Euskadi quiere jugar en ese cruce
Eso encaja de forma muy natural con la narrativa de DOK Summit. DOK no quiere limitarse a hablar de digitalización en abstracto, sino abordar los grandes motores de valor de la próxima década desde una perspectiva práctica, estratégica y aplicada. Entre sus temáticas destacadas aparecen expresamente la inteligencia artificial, la economía del dato y las tecnologías cuánticas, junto al objetivo más amplio de posicionar a Euskadi como hub tecnológico del sur de Europa.
También encaja con sus públicos. El propio enfoque del evento combina perfiles técnicos -CTOs, CIOs, desarrolladores, arquitectos- con decisores de negocio, instituciones y responsables de innovación. Tiene sentido: ni la IA ni la computación cuántica pueden entenderse ya solo desde una mirada técnica o solo desde una mirada directiva. Son tecnologías de cruce. Y obligan a hablar a la vez de arquitectura, negocio, talento, regulación y visión de país.
De la promesa a la capacidad
La cuestión de fondo, entonces, no es si Euskadi “está en la conversación” sobre IA y cuántica. Sí lo está. La cuestión es otra: si será capaz de convertir esa presencia en capacidad sostenida.
Capacidad para adoptar IA de forma útil y segura en sus empresas. Capacidad para formar talento que no solo use herramientas, sino que entienda su lógica y sus límites. Capacidad para aprovechar infraestructuras cuánticas no como un símbolo, sino como una palanca de investigación, atracción y especialización. Y capacidad para conectar todo eso con industria, mercado y competitividad real.
Ahí es donde las tecnologías emergentes dejan de ser una categoría vistosa y pasan a convertirse en una cuestión estratégica.
Y precisamente por eso merece la pena seguir esta conversación de cerca.
Conéctate con la innovación en DOK Summit.
La IA representa la capa de adopción inmediata; la cuántica, la infraestructura de la siguiente frontera.
En Euskadi, ambas tecnologías ya cuentan con señales concretas de avance: un ecosistema de IA articulado tanto en el entorno BAIC, como en el del clúster GAIA, y una apuesta cuántica reforzada por BasQ y por el IBM Quantum System Two inaugurado en Donostia, así como BIQAIN-Bizkaia Quantum Advanced Industries, Gipuzkoa Quantum Hub, entre otras.