La brecha de talento digital en Euskadi no es una intuición ni una sensación difusa. Es un problema concreto, con impacto directo en la competitividad, en la capacidad de innovar y en las oportunidades profesionales de toda una generación.
Los propios materiales estratégicos de DOK lo formulan con claridad: Euskadi necesita incorporar 1.900 profesionales al año en perfiles digitales, mientras que universidades y centros de FP locales aportan alrededor de 800, y ni siquiera todos acaban entrando en el sector. Además, el sector ICT vasco se sitúa en torno a 24.000 profesionales.
Esa distancia entre lo que se necesita y lo que realmente llega al mercado explica por qué el talento digital no es un tema secundario en el DOK Summit. Es uno de sus ejes centrales. Y también explica por qué esta conversación no interesa solo a empresas y administraciones: interesa, y mucho, a jóvenes, estudiantes y personas en formación que están decidiendo su futuro.
No faltan solo personas: faltan perfiles preparados
Cuando hablamos de brecha de talento solemos imaginar un problema de volumen. Y sí, también lo es. Pero no solo.
El reto no consiste únicamente en cubrir vacantes, sino en contar con personas preparadas para responder a un mercado que cambia rápido: inteligencia artificial, ciberseguridad, datos, cloud, automatización, desarrollo, integración de sistemas, analítica o nuevas capacidades híbridas entre negocio y tecnología.
Los datos de Eustat ayudan a entender el contexto. En 2025, los especialistas TIC representaban el 9,6% del empleo en el conjunto de los establecimientos de Euskadi, con mayor peso en servicios que en industria, y con una presencia femenina del 33,5% entre esos perfiles.
Eso deja ver dos cosas a la vez: que la base digital del tejido económico va creciendo, y que todavía hay margen importante para ampliar y diversificar quién ocupa esos puestos.
La transformación digital ya está aquí. El talento no llega al mismo ritmo
El problema se vuelve más claro cuando se mira el punto de partida del territorio. Euskadi lleva años avanzando en la digitalización empresarial. En 2025, el 96,1% de los establecimientos contaba con acceso a Internet y el 57,1% tenía página web, según Eustat.
Es decir: la digitalización básica está muy extendida. Pero una cosa es tener infraestructuras y otra muy distinta disponer del talento necesario para sacarles partido, desarrollar nuevas capacidades y convertir esa digitalización en valor real.
Ahí aparece la tensión de fondo. Las organizaciones ya no compiten solo en eficiencia, sino en su capacidad para generar valor a partir de la tecnología, los datos y las personas. DOK Summit parte justamente de esa tesis al plantear que uno de los grandes frenos de la competitividad es el déficit estructural de talento digital.
Por qué esto también es una oportunidad para jóvenes y personas en formación
Aunque muchas veces la brecha de talento se comunica como un problema de empresa, también puede leerse de otra forma: como una señal muy potente de oportunidad.
Si el mercado necesita más perfiles de los que hoy es capaz de generar, eso significa que hay espacio real para incorporarse, especializarse y crecer profesionalmente. No en un sector hipotético, sino en uno que ya tiene peso específico en Euskadi y que además funciona como palanca para el resto de sectores. Los materiales de DOK insisten en esa idea: las empresas digitales de Euskadi no solo forman parte del ecosistema tecnológico, sino que pueden actuar como aliadas clave para que industria, energía o sector público ganen competitividad.
Para jóvenes y personas en formación, esto cambia bastante la mirada. No se trata solo de “estudiar tecnología”. Se trata de entender que las competencias digitales ya no pertenecen a un rincón aislado del mercado laboral: atraviesan cada vez más profesiones, sectores y trayectorias.
Las soluciones no pasan por una sola palanca
No hay una solución única para cerrar esta brecha. Y probablemente ese sea uno de los puntos más importantes.
Los materiales de DOK apuntan varias líneas: atraer, retener y desarrollar perfiles especializados, mejorar la coordinación entre agentes públicos y privados, reforzar el ecosistema y hacerlo más atractivo para quienes podrían desarrollar aquí su carrera. También señalan la necesidad de mirar fuera, captar talento de otros territorios y generar condiciones de arraigo.
Pero junto a esa visión estructural, también están apareciendo herramientas más concretas.
En el ámbito de la IA, por ejemplo, BAIC lanzó en 2026 ikasIA, un catálogo digital con 150 cursos ofrecidos por 25 entidades formadoras, pensado para facilitar el acceso a formación especializada en inteligencia artificial en Euskadi.
Además, BAIC sitúa entre sus líneas estratégicas el impulso del talento y las capacidades en IA, junto a la estrategia del dato y la adopción aplicada de esta tecnología.
No resuelve por sí solo la brecha general, pero sí indica una dirección útil: ampliar itinerarios, ordenar la oferta, hacerla más visible y facilitar que más personas puedan acercarse a estos campos desde distintos niveles.
El reto no es solo formar más, sino conectar mejor
Hay una idea que conviene subrayar: formar más no bastará si no se conecta mejor esa formación con el mercado real.
Muchas personas jóvenes se encuentran con un discurso lleno de palabras grandes —IA, datos, cloud, ciberseguridad—, pero con menos claridad sobre qué perfiles se buscan, qué capacidades tienen más recorrido, cómo entrar en el sector o qué caminos pueden seguirse desde FP, universidad o procesos de reskilling.
Por eso importa tanto generar espacios donde esa conversación se vuelva concreta. Y ahí DOK quiere jugar un papel claro: conectar empresas, centros formativos, profesionales y talento en torno a un problema que ya no puede abordarse por separado. De hecho, uno de los objetivos explícitos del evento es atraer, retener y desarrollar talento digital, y su propuesta 2026 incluye una Zona Talento centrada en empleabilidad, recruiting y orientación profesional.
Una conversación que afecta al futuro del territorio
La brecha de talento digital no es solo un problema de empleo. Es un problema de país.
Afecta a la competitividad de las empresas, a la velocidad de adopción tecnológica, a la capacidad de atraer inversión, al desarrollo de nuevos proyectos y al lugar que Euskadi quiere ocupar en el mapa tecnológico europeo. El propio plan de comunicación de DOK fija como una de sus misiones movilizar talento para ayudar a cerrar precisamente esa brecha de los 1.900 perfiles al año.
Pero también afecta a algo más cotidiano: a las decisiones que toman hoy quienes están estudiando, orientando su carrera o pensando cómo especializarse.
Porque cuando un mercado necesita talento de forma sostenida, la pregunta deja de ser si merece la pena prepararse. La pregunta pasa a ser cómo hacerlo mejor y con más información.
Y esa es una conversación que merece espacio, datos y contexto.
DOK será el foro donde compartiremos esta conversación con información actualizada, experiencias y miradas útiles para entender el reto y las oportunidades del talento digital en Euskadi.
La brecha de talento digital en Euskadi no es solo un problema de empleo: es un reto de competitividad y futuro.
La necesidad anual se estima en 1.900 perfiles, frente a unos 800 egresados locales, mientras Eustat muestra que los especialistas TIC representan el 9,6% del empleo y que todavía persisten desequilibrios por sectores y género.